jueves, 31 de julio de 2008

Jam Block, De Regreso a Los Orígenes de la Salsa

Cuando les preguntamos en el 2007 a artistas como Tito Nieves y Gilberto Santa Rosa, entre otros, sobre su visión ante el estado que por aquel entonces atravesaba el género, nos dijeron que la situación no debería tomarse como crítica ya que el 2008 aspectaba de forma muy positiva.

domingo, 13 de julio de 2008

40 Aniversario de Los Hermanos Lebrón

Fotos de la Presentación de Mariano Cívico y Los Hermanos Lebrón en el Downtown Majestic, por motivo de la Celebración del 40 Aniversario de La Familia del Sabor
Hnos Lebrón y Mariano Cívico

jueves, 10 de julio de 2008

Homenaje a Héctor Lavoe - Club de Fanáticos

Como diría Héctor Lavoe en la canción Siento “Ahora si que hay cantante pa’ rato”. Pudieran hacer homenajes cada día del año y siempre se encontrarían seguidores que rindieran un sentido tributo a “La voz”.

El pasado 5 de Julio, el club de fanáticos de Héctor Lavoe, encabezado por Iván León Flórez, reunió a más de 200 seguidores de la obra de “El jibarito de Ponce”, en la Salsoteca Sandunguera en Bogotá, demostrando que aún después de 15 años de su desaparición, continúa siendo “El Cantante de los Cantantes” y representa la puerta de entrada para pertenecer a la cultura salsera.

Sin importar las distancias le cumplieron la cita. Fue muy grato contar con la compañía de Marilyn Salsa, la mujer que mejor testifica la profunda devoción por Hector Juan Perez, armando viaje desde Medellín únicamente para no dejar pasar este acontecimiento. Las citas más célebres de Héctor se escuchaban en todas las conversaciones dentro del bar. Hacia las 11:00 PM llegamos al encuentro, en la entrada nos esperaba Ivan León y con la cámara de un importante canal comunitario, abordó a Quike Sanchez: “Ha llegado Quike Sanchez, bueno un poco tarde…” lo cual Quike interrumpió diciendo: “Yo no llegué tarde, ustedes llegaron muy temprano”.
Homenaje a Héctor Lavoe
Allí escuchamos temas tan exclusivos, hechos por el maestro, como cuando la voz líder del saxofonista de Bobby Rodríguez no asistió y Héctor se ofreció a cantar con la banda canciones como “Alejate” y “El sonero del barrio”.

Se formó toda una orquesta en vivo, aficionados con nociones musicales o sin ellas, portando camisetas y lentes de Lavoe, se armaron de Bongoes, claves, güiros, campanas y maracas interpretando con gran emoción todas sus canciones. "Lo importante de esto es mirar que a Héctor Lavoe aun después de muerto, se le sigue queriendo como él mismo decía, de gratis. Este homenaje se ha hecho con mucho amor y con un verdadero conocimiento, gracias a Ivan León”, comentó el discjockey Fabián Aguas.

Desde ya se planea con igual dedicación la celebración de su natalicio el 30 de septiembre para cantar a viva voz junto con él “que viva nuestra raza latina mi gente”.

Nestor Acevedo.
http://www.salsapatiradio.com/

lunes, 7 de julio de 2008

Máxima Charanga: “Música para los cinco sentidos”

El pasado sábado 5 de Julio de 2008, gracias a la invitación de Jorge Villate Liévano, tuvimos el gusto de apreciar a la Bellísima Máxima Charanga. Y no podríamos expresarnos más que con adjetivos femeninos para describir, con el permiso de Don Máximo Llanes, la mezcla de nostalgia y emoción que ha quedado entre los asistentes, nostalgia porque las cosas buenas siempre nos parecen durar poco y emoción al quedar presos bajo la majestuosidad que despierta a los sentidos ver en escena a una agrupación que cautiva no solo por el encanto de sus hermosas integrantes sino también por la virtuosa interpretación.

En su presentación hicieron remembranza sobre temas del repertorio cubano, entre ellos “A Santa Barbara” y “Tu voz” y sorprendieron con una composición propia del maestro Llanes titulada “Mariana”.
La MáXima Charanga
Piano: Alicia Orjuela; Bajo: Claudia Cardona; Bongó: Adriana Terreros; Conga: Valeria Lambuley; Timbal: Isabel Cristina Durán; Flauta: Raquel Murillo; Violines: Patricia Bedoya, Lorena Restrepo y Norma Constanza “Norby” Cortés; Voces: Kelly Montilla y Mayra Alejandra Méndez; Director: Máximo Llanes.

Contradictoriamente, no las tendremos en Salsa al parque pero permanecerán en el alma del sentir latino y allí, en donde vive la Buena Salsa, han conquistado un lugar a perpetuidad. En su largo caminar, en el cual auguramos muchos éxitos, perfeccionarán el estilo que las caracteriza y que muy seguramente les hará materializar el sueño por el cual vienen trabajando con tanta dedicación.

Aquí queda el recuerdo que constantemente evoca la memoria y nos hará buscar su música para volver a respirar “Máxima Charanga”.

Nestor Acevedo.
www.salsapatiradio.com

jueves, 26 de junio de 2008

Héctor Lavoe: La Leyenda de un Guerrero

Si Héctor Lavoe estuviera vivo seguramente estaría ahora mismo en Tokio enloqueciendo a los japoneses con el montuno de la Murga, o tal vez estaría en Viña del Mar cantando una divertida versión de "allá en el rancho grande" a dúo con el vocalista de Café Tacuba. Pero no, ya hace 15 años que se fue con su música a otra parte, hace 15 años que su voz dejó de sonear, dejó de cantar las alegrías y desventuras de esa república llamada El Caribe. Finalmente el 29 de junio de 1993 el guerrero sucumbió a tantos “tatequietos” de la vida. Quiso el destino que Héctor prácticamente viviera su vida en la tarima, fuera de ella era una sombra oscura que deambulaba en busca del alivio doloroso de la droga. Y fue esta precisamente quien finalmente se convirtiera en la criptonita del superman boricua. A Héctor Lavoe sea quizás a quien mejor le quede la manida frase: "mi vida es cantar".

Fuera de los clubes nocturnos de Nueva York el transcur
rir de sus días era una lenta agonía de peleas con la Puchi (su mujer) y de pinchazos de heroína, un infierno que se hizo más agobiante desde el momento en que su hijo fue pulverizado de una bala en el pecho, de forma accidental pero certera. A partir de ese momento el guerrero perdió sus fuerzas, y lo único que lo mantenía vivo era la certeza de poder cantar cada vez con menos ímpetu pero con más sabor, el sabor de los dolores de su alma.

La leyenda de Héctor había sido forjada a fuerza de canciones en la prodigiosa década de los 70 en donde había sido el cantante más importante de una década llena de cantantes importantes. En esos años se convertiría en el indiscutible sonero del barrio latino de Nueva York. En esa misma década conocería centros de rehabilitación y desintoxicación y pasaría no pocas temporadas extraviado en el infierno de las drogas. Pero en la medida en que su vida se iba convirtiendo en un vendaval de desenfreno y de excesos, su carrera como cantante crecía vertiginosamente. Llegada la década de los 80 Héctor Lavoe era, que duda cabía de ello, el cantante de los cantantes, la voz de la salsa. Sin embargo los 80 trajo consigo el merengue y con ello la decadencia de la salsa. Decadencia que puso en peligro muchas carreras exitosas, incluso la del propio Héctor, cuya vida era cada vez más autodestructiva. Pero su talento era tanto que no dejó de producir discos y de hacer presentaciones.

En el año de 1986 un hecho reviviría los días de gloria del mítico sonero: es contratado para presentarse por primera y única vez en el Perú. Esto no había ocurrido antes, a pesar de que el pueblo peruano y en especial los chalacos (nombre que reciben los nacidos en el puerto del Callao) sentían por él una idolatría desmesurada. En agosto de ese año Héctor realiza seis presentaciones en la feria del Hogar, y desde ese momento quedó sellado con sabrosura, el amor incondicional que desde siempre existía entre el sonero boricua y el pueblo peruano. Esto representa un nuevo aire para un alicaído Héctor, y para el pueblo chalaco el descubrimiento de su ídolo mayor. A la despedida de Héctor asistirán 120.000 personas, éste realizará un último concierto (no regresará más) para marcar su despedida definitiva del Perú pero quedaría tatuado en el corazón de miles de peruanos. En 1987 y 1988 Héctor va a sufrir una serie de calamidades. En ese tiempo la muerte de su padre, de su suegra y, la más dolorosa, la de su hijo, lo sumen en un estado depresivo que lo lleva a lanzarse del noveno piso del hotel Regency en San Juan de Puerto Rico, caída de la cual logra sobrevivir, pero con un estado de salud tan precario que apenas puede caminar y hablar. Finalmente la factura de los excesos de Héctor llega con un saldo trágico: SIDA. Continúan los tormentos del sonero. Refugiado únicamente en una terrible soledad, de vez en cuando aparece para balbucear algunas estrofas de sus canciones en uno que otro circo, montado por empresarios vampiros que sólo se interesan en el dinero. Así la vida de Héctor se va extinguiendo poco a poco hasta que finalmente el 29 de junio de 1993 muere como consecuencia de que el corazón, de donde salió tanto sentimiento y sabor, se detuviera para siempre.







Alejandro Moreno


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